Introducción: ¿Por qué sufrimos?
La filosofía del yoga no solo se pregunta cómo estirar el cuerpo o calmar la respiración.
Plantea una pregunta más profunda:
¿Por qué sufren los seres humanos?
No solo físicamente. No solo emocionalmente. Sino existencialmente.
¿Por qué repetimos patrones que sabemos que no nos hacen bien?
¿Por qué nos aferramos a cosas que cambian constantemente?
¿Por qué confundimos el placer pasajero con la paz duradera?
¿Por qué defendemos el ego incluso cuando genera conflicto?
¿Por qué tememos la pérdida, el envejecimiento, la incertidumbre y la muerte?
¿Por qué la mente crea sufrimiento incluso cuando la vida parece cómoda?
Patanjali responde a esta pregunta a través de las enseñanzas de los Kleshas.
En la filosofía del yoga, los Kleshas son las causas profundas del sufrimiento. Son las aflicciones mentales profundas que perturban la mente, crean ataduras y mantienen al practicante identificado con el falso yo.
Los cinco Kleshas son:
- Avidya — ignorancia o percepción errónea
- Asmita — egoísmo o falsa identificación
- Raga — apego o anhelo
- Dvesha — aversión o resistencia
- Abhinivesha: miedo a la muerte o aferramiento a la vida.
Estas cinco dolencias explican por qué la mente permanece inquieta y por qué el yoga es necesario.
Comprender los Kleshas es comprender los mecanismos ocultos del sufrimiento.
Y trabajar con los Kleshas es comenzar la verdadera práctica del yoga.
¿Qué significa “Klesha”?
La palabra sánscrita Klesha significa aflicción, obstáculo, tendencia a soportar el dolor o causa de sufrimiento.
Un Klesha no es un problema cualquiera. Es un condicionamiento profundo en la mente que distorsiona la percepción y crea sufrimiento.
Los Kleshas son sutiles.
No siempre se manifiestan como un dolor evidente. A veces aparecen como ambición, atracción, identidad, miedo, opinión, búsqueda de consuelo, control, comparación o reacción emocional.
Por ejemplo:
Puede que pienses que simplemente buscas el éxito, pero en el fondo puede haber miedo a no ser suficiente.
Puede que creas que te estás protegiendo, pero en el fondo puede haber una aversión a la incomodidad.
Puede que creas estar enamorado, pero en el fondo puede haber apego y miedo a perder.
Puede que creas que estás defendiendo la verdad, pero en el fondo puede haber una identificación con el ego.
Puede que creas que estás viviendo sabiamente, pero en el fondo puede haber miedo al cambio.
Los Kleshas son poderosos porque se esconden tras el comportamiento humano normal.
El yoga les ayuda a tomar conciencia.
Los Kleshas en los Yoga Sutras de Patanjali
Los Kleshas se explican en el segundo capítulo de los Yoga Sutras de Patanjali, llamado Sadhana Pada, el capítulo sobre la práctica.
En Yoga Sutra 2.3, Patanjali enumera los cinco Kleshas:
Avidyā-asmitā-rāga-dveṣa-abhiniveśāḥ kleśāḥ
Una traducción sencilla es:
La ignorancia, el egoísmo, el apego, la aversión y el aferramiento a la vida son las aflicciones.
Esta enseñanza es fundamental para la psicología del yoga.
Patanjali no solo describe problemas emocionales, sino también la estructura misma de la esclavitud.
Los Kleshas perturban la mente, fortalecen el karma, alimentan hábitos inconscientes e impiden que el practicante descanse en el verdadero Ser.
Si el Yoga Sutra 1.2 define el yoga como Chitta Vritti Nirodha, el aquietamiento de las fluctuaciones de la mente, entonces la enseñanza de los Kleshas explica por qué esas fluctuaciones surgen una y otra vez.
Los Kleshas son las raíces.
Los vrittis son los movimientos.
El yoga actúa debilitando las raíces, no solo calmando temporalmente la superficie.
Por qué es importante comprender los Kleshas
Muchas personas intentan solucionar el sufrimiento solo a nivel superficial.
Intentan cambiar su entorno, mejorar su cuerpo, ganar más dinero, iniciar una nueva relación, terminar una relación antigua, viajar, consumir, lograr objetivos, distraerse o controlar su vida con más cuidado.
A veces estos cambios son útiles. Pero el yoga afirma que, a menos que se comprendan las causas profundas del sufrimiento, la mente lo recreará en nuevas circunstancias.
Una persona puede abandonar una situación estresante y crearse otra.
Una persona puede terminar un vínculo y formar uno nuevo.
Una persona puede alcanzar el éxito y aun así sentirse insegura.
Una persona puede mejorar su cuerpo y llegar a identificarse más con su apariencia.
Una persona puede practicar yoga y apegarse a la idea de ser vista como espiritual.
Esta es la esencia de las enseñanzas de Patanjali.
No solo pregunta: "¿Qué está pasando afuera?"
Él pregunta:
¿Cuál es la estructura mental que sigue creando sufrimiento?
Los Kleshas son esa estructura.
Explicación de los cinco Kleshas
Los cinco Kleshas no están separados de una manera sencilla. Están profundamente conectados.
Avidya, o ignorancia, es la raíz Klesha. De Avidya provienen los otros cuatro: Asmita, Raga, Dvesha y Abhinivesha.
En términos sencillos:
Como no vemos con claridad, nos identificamos erróneamente.
Debido a que nos identificamos falsamente, nos apegamos al placer.
Debido a nuestro apego al placer, nos resistimos al dolor.
Debido a que nos resistimos al dolor y nos aferramos a nuestra identidad, tememos a la muerte y a la pérdida.
Toda esta cadena comienza con Avidya.
Analicemos cada Klesha en detalle.
1. Avidya: Ignorancia o percepción errónea
Avidya es la primera y más importante Klesha.
A menudo se traduce como ignorancia, pero esto no significa falta de educación o de conocimientos intelectuales.
Avidya significa ignorancia espiritual, percepción errónea fundamental o no ver la realidad tal como es en realidad.
Es la confusión entre lo real y lo irreal, lo permanente y lo impermanente, lo puro y lo impuro, el Yo y el no-Yo.
En el Yoga Sutra 2.5, Patanjali explica Avidya como un error:
- Lo impermanente por lo permanente
- Lo impuro para lo puro
- Sufrir por la felicidad
- El no-yo para el yo
Este es un diagnóstico profundo del sufrimiento humano.
Avidya no es simplemente “no saber”. Es saber erróneo.
Está viendo mal.
Avidya confunde lo impermanente con lo permanente.
En la vida cotidiana, todo cambia.
El cuerpo cambia.
Las relaciones cambian.
Las emociones cambian.
El dinero cambia.
La juventud cambia.
Cambios en el estatus social.
Cambios en la salud.
Los pensamientos cambian.
Cambios de identidad.
El mundo cambia.
Sin embargo, la mente se comporta como si cambiar las cosas pudiera proporcionar una seguridad permanente.
Esta es Avidya.
Nos aferramos a lo que no puede durar y luego sufrimos cuando cambia.
El yoga no dice que debamos rechazar la vida. Dice que debemos ver con claridad.
Disfruta de lo que venga, pero conoce su naturaleza.
Ama profundamente, pero ten presente que las formas cambian.
Cuida tu cuerpo, pero ten presente que no es permanente.
Usa la mente, pero ten presente que los pensamientos no son el Ser final.
La avidya comienza a debilitarse cuando dejamos de exigir permanencia a las cosas impermanentes.
Avidya confunde el no-yo con el yo.
Esta es una de las enseñanzas más profundas del yoga.
Solemos identificarnos con el cuerpo, la mente, las emociones, los roles, los recuerdos, la personalidad, la profesión, la nacionalidad, el estatus, los logros y las relaciones.
Decimos:
“Yo soy mi cuerpo.”
“Yo soy mis pensamientos.”
“Yo soy mi ansiedad.”
“Tengo éxito.”
“Soy un fracaso.”
“Soy joven.”
“Soy viejo.”
“Soy respetado.”
“Me han rechazado.”
El yoga dice que estas son experiencias, pero no son el Ser más profundo.
Están cambiando los objetos de la conciencia.
El verdadero Ser, o Purusha, es la conciencia testigo que observa el cuerpo y la mente en constante cambio.
Avidya es la confusión del testigo con las cosas que se presencian.
Esta confusión genera sufrimiento porque todo aquello con lo que nos identificamos cambia.
Cuando el cuerpo cambia, "yo" me siento amenazado.
Cuando cambio de rol, me siento perdido/a.
Cuando se cuestiona una opinión, "yo" me siento atacado.
Cuando una relación cambia, me siento incompleto/a.
Cuando la mente está perturbada, "yo" creo que estoy perturbado.
El yoga disipa esta confusión.
Nos enseña a reconocer:
Tengo un cuerpo, pero no me limito a él.
Tengo pensamientos, pero no soy los pensamientos.
Experimento emociones, pero no soy las emociones.
Interpreto diferentes papeles, pero no me limito a ninguno en particular.
Esta comprensión es el comienzo de la liberación de Avidya.
Avidya en la vida cotidiana
Avidya aparece siempre que buscamos una satisfacción duradera en cosas temporales.
Por ejemplo:
Crees que los elogios te completarán.
Crees que el éxito acabará definitivamente con la inseguridad.
Crees que otra persona puede eliminar toda soledad.
Crees que controlar tu vida eliminará la incertidumbre.
Crees que aparentar espiritualidad significa ser espiritual.
Crees que la comodidad es lo mismo que la paz.
No se trata de fallos morales. Son percepciones erróneas.
El yoga no los condena. Los expone.
Una vez que se ve a Avidya, el camino se vuelve más claro.
2. Asmita: ¿Egoísmo o falsa identificación?
Asmita es la segunda Klesha.
Generalmente se traduce como egoísmo o actitud de "yo soy".
Asmita surge cuando identificamos el verdadero Ser con los instrumentos de la experiencia, especialmente la mente y el ego.
En lenguaje sencillo, Asmita es la identificación falsa que dice:
“Yo soy esta personalidad cuerpo-mente.”
El ego no siempre es ruidoso o arrogante. Puede ser sutil.
Se manifiesta como una constante sensación de “yo”, “mío” y “mi historia”.
Mi opinión.
Mi éxito.
Mi fracaso.
Mi imagen.
Mi dolor.
Mi práctica.
Mi estado.
Mi identidad.
Mi progreso espiritual.
Asmita transforma la experiencia en identidad.
El ego no siempre es el enemigo.
En la vida cotidiana, un ego funcional es necesario.
Necesitamos un sentido práctico de la individualidad para trabajar, comunicarnos, tomar decisiones, proteger nuestros límites y vivir de forma responsable.
El yoga no nos pide que nos volvamos disfuncionales o que carezcamos de identidad de una manera confusa.
El problema no es el ego práctico.
El problema es la identificación errónea.
El problema comienza cuando el ego se convierte en el centro de la realidad y dice:
“Yo soy el que actúa.”
“Soy superior.”
“Soy inferior.”
“Debo hacerme ver.”
“Debo tener razón.”
“Debo tener el control.”
“Yo soy mis logros.”
“Yo soy mis heridas.”
“Estoy separado de todo.”
Asmita reduce su conciencia a una identidad contraída.
Asmita en la práctica del yoga
Asmita puede manifestarse con fuerza en la práctica espiritual.
Una persona puede empezar a practicar yoga para liberarse, pero el ego convierte el yoga en otra identidad.
“Soy un profesional avanzado.”
“Soy más espiritual que los demás.”
“Puedo hacer asanas difíciles.”
“Sigo una tradición pura.”
“Medito más que los demás.”
“Ahora entiendo mejor la filosofía.”
“Tuve una experiencia especial.”
Por eso el yoga requiere humildad.
El ego puede utilizar incluso prácticas sagradas para fortalecerse.
Una asana difícil puede convertirse en ego.
Un mantra puede convertirse en ego.
El rol de profesor puede convertirse en ego.
El conocimiento puede convertirse en ego.
La renuncia puede convertirse en ego.
Incluso la simplicidad puede convertirse en ego.
Asmita es sutil.
No se elimina buscando la espiritualidad. Se debilita con la conciencia sincera.
Cómo Asmita crea sufrimiento
Asmita genera sufrimiento porque todo lo relacionado con el ego se siente personal.
La crítica se convierte en un ataque.
El fracaso se convierte en identidad.
El desacuerdo se convierte en una amenaza.
La comparación se convierte en dolor.
La pérdida se convierte en colapso.
El cambio se convierte en miedo.
Cuando el ego es fuerte, la vida se convierte en un proyecto de defensa constante.
Defendemos nuestra imagen.
Defendemos nuestras opiniones.
Defendemos nuestra posición.
Defendemos nuestras heridas.
Defendemos nuestros roles.
Defendemos nuestra individualidad.
Esto es agotador.
El yoga nos ayuda a ver el ego como una función de la mente, no como la verdad de quiénes somos.
Cuando Asmita se debilita, la vida se vuelve más ligera.
Puedes actuar sin tener que defender constantemente tu identidad.
Puedes aprender sin sentirte humillado.
Puedes disculparte sin sentirte destrozado.
Puedes tener éxito sin volverte arrogante.
Puedes fracasar sin perderte a ti mismo.
Esto es la liberación de la esclavitud del ego.
3. Raga: ¿Apego o anhelo?
Raga es el tercer Klesha.
Significa apego, atracción, anhelo o aferramiento a una experiencia placentera.
Patanjali define Raga como aquello que sigue al placer.
Cuando la mente experimenta algo placentero, desea repetirlo. Al principio, esto es natural. Pero cuando el deseo se vuelve compulsivo, se forma el apego.
La mente dice:
“Necesito esto para ser feliz.”
“Tengo que volver a tener esto.”
“No puedo tener paz sin ello.”
“Esta persona, objeto, estatus, hábito o experiencia me completa.”
Esto es Raga.
El placer no es el problema
El yoga no dice que todo placer sea malo.
El placer forma parte de la vida.
La buena comida, la amistad, la belleza, la música, el descanso, el amor, el logro y el bienestar pueden disfrutarse de forma consciente.
El problema no es el placer en sí mismo.
El problema es la dependencia.
Cuando la mente depende del placer para encontrar su identidad o paz, comienza la esclavitud.
Surge una experiencia placentera. La mente la disfruta. Luego, la mente se aferra a ella. Después aparece el miedo a perderla. Luego surge el anhelo de repetirla. Finalmente, aparece la insatisfacción cuando la experiencia cambia.
Así es como el placer se convierte en sufrimiento.
Raga en la vida cotidiana
El raga puede presentarse de muchas formas:
Apego a la comodidad
Apego a los elogios
Apego a una relación
Apego a la validación en redes sociales
Apego a la comida
Apego al dinero
Adjunto al estado
Apego a tener razón
Apego a las experiencias espirituales
Apego a una determinada imagen corporal
Apego a la rutina
Apego al éxito
Apego a la atención
El objeto puede ser diferente, pero el mecanismo es el mismo.
La mente dice:
“Sin esto, estoy incompleto.”
El yoga cuestiona esta creencia.
¿Es el objeto realmente la fuente de la felicidad?
¿O acaso calmó temporalmente la mente ansiosa?
Esta distinción es importante.
A menudo, lo que llamamos felicidad es solo un alivio temporal del deseo.
Raga y repetición
Raga crea patrones repetitivos.
Experimentas placer una vez, y la mente lo registra. Más tarde, la memoria lo trae de vuelta. Surge el deseo. Le sigue la acción. El patrón se repite.
Así es como los hábitos se fortalecen.
Algunos apegos son evidentes, como la adicción o el consumo compulsivo. Otros son sutiles, como el apego al drama emocional, la identidad de víctima, la superioridad, la productividad o el control.
La mente puede apegarse incluso al sufrimiento si este refuerza la identidad.
Por ejemplo, alguien puede aferrarse al resentimiento porque le da una sensación de superioridad moral. Otra persona puede aferrarse a la tristeza porque refuerza la idea de no ser amada. Otra puede aferrarse al estrés porque le hace sentir importante.
Raga no siempre es apego al placer obvio. Es apego a cualquier patrón que alimente la identidad.
Cómo funciona el yoga con raga
El yoga no requiere odiar el placer.
Requiere conciencia, moderación y no dependencia.
Puedes disfrutar sin aferrarte.
Se puede amar sin poseer.
Puedes trabajar sin obsesionarte.
Puedes comer sin sentirte obligado.
Puedes tener éxito sin necesidad de depender de los halagos.
Puedes practicar sin apegarte a los resultados.
Esta es la relación yóguica con el placer.
El objeto puede permanecer, pero la atadura se reduce.
4. Dvesha: Aversión o resistencia
Dvesha es el cuarto Klesha.
Significa aversión, resistencia, disgusto, evitación u odio.
Patanjali define Dvesha como aquello que sigue a la experiencia dolorosa.
Cuando la mente experimenta dolor, desarrolla resistencia. Al principio, esto es natural. Si el fuego quema la mano, el cuerpo aprende a evitarlo.
Pero psicológicamente, la aversión se convierte en un problema cuando la mente comienza a resistirse a todo aquello que resulta incómodo, incierto, desconocido o amenazante para el ego.
Dvesha dice:
“Debo evitar esto.”
“Esto no debería suceder.”
“No puedo soportar este sentimiento.”
“Esta persona es la causa de mi sufrimiento.”
“Esta experiencia debe desaparecer antes de que pueda encontrar la paz.”
Dvesha crea ataduras a través del rechazo.
El dolor no siempre es el problema.
El yoga establece una sutil distinción entre dolor y sufrimiento.
El dolor puede ser parte de la vida.
El sufrimiento suele ser consecuencia de la resistencia al dolor.
Por ejemplo:
Surge una emoción difícil. Esa es una capa.
La mente dice: “No debería sentir esto”. Eso añade otra capa.
La mente dice: “Algo anda mal conmigo”. Otra capa.
La mente dice: “Esto nunca terminará”. Otra capa.
Ahora, el dolor original se ha convertido en un sufrimiento mucho mayor.
Esta es Dvesha.
La aversión intensifica aquello a lo que se resiste.
Dvesha en la vida cotidiana
Dvesha aparece como:
Evitar conversaciones difíciles
Rechazar las críticas de inmediato
Resistir la incomodidad en la práctica
Escapar del aburrimiento mediante la distracción.
Reprimir las emociones
Guardar rencor
Reaccionar con fuerza ante las personas que nos provocan
Evitar el silencio
Evitar el autoaprendizaje
Evitar la disciplina
Rechazar la incertidumbre
Negarse a afrontar el miedo
Dvesha hace que la mente sea reactiva.
En lugar de ver con claridad, nos alejamos.
Pero lo que se rechaza a menudo regresa de otra forma.
Una persona evita el dolor, y este se convierte en insensibilidad.
Una persona evita el miedo, y este se convierte en control.
Una persona evita la inseguridad, y esta se convierte en arrogancia.
Una persona evita el silencio, y este se convierte en una distracción constante.
Una persona evita la incomodidad y el crecimiento se vuelve imposible.
Dvesha en la práctica del yoga
En asana, Dvesha aparece cuando odiamos las posturas que exponen debilidad.
En la meditación, aparece cuando resistimos la inquietud.
En pranayama, aparece cuando nos disgusta la disciplina de la respiración sutil.
En filosofía, esto se manifiesta cuando las enseñanzas desafían nuestra identidad.
Un estudiante puede evitar las flexiones hacia atrás porque se siente vulnerable.
Otra persona puede evitar la quietud porque su mente se vuelve ruidosa.
Otra persona puede evitar cantar porque le resulta extraño.
Otro puede evitar la disciplina porque revela inconsistencia.
No se trata solo de preferencias. A veces son puertas hacia el autoconocimiento.
El yoga no nos pide que lo fuercemos todo. Pero sí nos pide que investiguemos la resistencia.
¿Qué es exactamente lo que estoy evitando?
¿Qué sentimiento subyace a esta aversión?
¿Es esto verdadera sabiduría o es miedo?
¿Se trata de un límite o de una resistencia inconsciente?
Dvesha se debilita cuando la conciencia se vuelve más fuerte que la evitación.
5. Abhinivesha: Miedo a la muerte o aferramiento a la vida.
Abhinivesha es la quinta Klesha.
A menudo se traduce como miedo a la muerte, aferrarse a la vida o un profundo temor a la supervivencia.
Patanjali afirma que este Klesha existe incluso en los sabios. Esto es importante porque Abhinivesha es extremadamente profundo.
No se trata solo de un miedo intelectual a la muerte física. Es el aferramiento instintivo a la continuidad, la identidad, el control y la existencia tal como la conocemos.
Abhinivesha aparece siempre que el ego se siente amenazado.
Miedo a la muerte
Miedo a envejecer
Miedo a la enfermedad
Miedo a perder la identidad
Miedo a perder el control
Miedo a ser olvidado
Miedo a la incertidumbre
Miedo al cambio
Miedo a la rendición profunda
Miedo a la disolución del ego
En su esencia, Abhinivesha es el miedo a la no existencia.
Abhinivesha y el Cuerpo
Debido a que nos identificamos con el cuerpo, los cambios en el cuerpo generan miedo.
El envejecimiento se convierte en una amenaza.
La enfermedad se vuelve aterradora.
La pérdida de fuerza se convierte en una crisis de identidad.
El deterioro físico se convierte en fracaso personal.
La muerte se convierte en el fin de todo lo que creemos ser.
El yoga no niega el cuerpo. Nos enseña a cuidarlo reconociendo que el Ser es más profundo que el cuerpo.
Esto no significa que el miedo desaparezca de la noche a la mañana.
Incluso los practicantes más experimentados pueden sentir miedo a la supervivencia. Patanjali lo reconoce.
Pero con la práctica, el miedo se vuelve menos dominante.
Abhinivesha en la vida cotidiana
Abhinivesha no es solo el miedo a la muerte literal. También se manifiesta en pequeños temores cotidianos.
Miedo al cambio
Miedo a perder estatus
Miedo a ser irrelevante
Miedo a no ser amado
Miedo a perder dinero
Miedo a volver a empezar
Miedo al silencio
Miedo a rendirse
Miedo a no controlar el futuro
La mente se aferra porque busca seguridad.
Pero la vida está en constante cambio.
Cuanto más nos aferramos, más miedo creamos.
Abhinivesha se debilita cuando aprendemos a descansar en la consciencia en lugar de en la identidad.
Abhinivesha y la práctica espiritual
La práctica profunda de yoga también puede desencadenar Abhinivesha.
A medida que la meditación se profundiza, la estructura habitual del ego se aquieta. Para algunos practicantes, esto puede resultar apacible. Para otros, puede ser inquietante, ya que el sentido familiar del "yo" se está debilitando.
El ego puede resistirse a la rendición.
Puede decir:
“Estoy perdiendo el control.”
“No sé quién soy sin mis pensamientos.”
“Le tengo miedo al vacío.”
“Quiero libertad, pero no quiero renunciar a ella.”
Esta es una forma sutil de Abhinivesha.
El camino requiere valentía, paciencia y orientación.
El yoga no es simplemente relajación. Es la liberación gradual de la falsa identificación.
Cómo trabajan juntos los cinco Kleshas
Los Kleshas están conectados en una secuencia.
Avidya crea la idea errónea básica: "Yo soy el cuerpo-mente".
De ahí surge Asmita: “Yo soy este ego separado”.
El ego busca entonces el placer a través de Raga: "Necesito esto para ser feliz".
Evita el dolor a través de Dvesha: "Debo escapar de esto para estar a salvo".
Finalmente, se aferra a la continuidad a través de Abhinivesha: "No debo perderme a mí mismo".
Este es el ciclo del sufrimiento.
Avidya es la raíz.
Asmita es la identidad falsa.
Raga y Dvesha representan la atracción y repulsión entre el deseo y la aversión.
Abhinivesha es el miedo profundo que mantiene unida la estructura.
La mayor parte de la vida humana transcurre entre Raga y Dvesha.
Perseguimos lo que nos gusta.
Evitamos lo que nos disgusta.
Construimos nuestra identidad en torno a ambos.
Tememos perder la estructura.
El yoga ofrece una salida.
No destruyendo la vida, sino viendo con claridad.
Kleshas y Karma
En la filosofía del yoga, los Kleshas están conectados con el karma.
Cuando actuamos por ignorancia, ego, apego, aversión o miedo, esas acciones dejan huella en la mente. Estas huellas influyen en nuestros pensamientos, deseos, reacciones y experiencias futuras.
Esto crea un ciclo:
Klesha impulsa la acción.
Las acciones dejan huella.
La impresión crea tendencia.
La tendencia genera más acción.
El ciclo continúa.
Por ejemplo:
El apego conduce a un comportamiento de aferramiento.
El aferrarse crea una dependencia más profunda.
La dependencia genera miedo a la pérdida.
El miedo a la pérdida genera mayor apego.
O:
La aversión conduce a la evitación.
La evitación impide el crecimiento.
La falta de crecimiento fortalece el miedo.
El miedo genera más evitación.
El yoga interrumpe este ciclo al llevar la conciencia a la raíz del problema.
Cuando el Klesha se ve con claridad, la acción inconsciente se debilita.
Kleshas y Chitta Vritti Nirodha
Los Kleshas están directamente relacionados con Chitta Vritti Nirodha, la definición de yoga de Patanjali.
Las vrittis son los movimientos de la mente.
Pero, ¿qué impulsa estos movimientos?
Los Kleshas.
Avidya distorsiona la percepción.
Asmita personaliza la experiencia.
Raga crea pensamientos de anhelo.
Dvesha crea pensamientos de resistencia.
Abhinivesha crea pensamientos de miedo.
Si solo intentamos calmar la mente sin comprender los Kleshas, la calma puede ser temporal.
La mente puede aquietarse durante la práctica, pero los mismos patrones vuelven a aparecer en la vida cotidiana.
El yoga auténtico actúa a un nivel más profundo.
No solo calma los pensamientos, sino que también debilita las aflicciones que los producen.
Kleshas y los ocho miembros del yoga
Los Ocho Miembros del Yoga son el camino práctico de Patanjali para reducir los Kleshas.
Yama reduce las conductas dañinas causadas por el ego, el apego y la aversión.
Niyama fomenta la disciplina, la pureza, el autoconocimiento y la entrega.
Las asanas estabilizan el cuerpo y revelan patrones mentales.
El pranayama regula la respiración y la energía, calmando el sistema nervioso.
Pratyahara reduce la dependencia sensorial.
Dharana entrena la mente dispersa.
Dhyana profundiza la consciencia.
Samadhi revela la distinción entre Purusha y los movimientos de Prakriti.
En este sentido, los Ocho Miembros no están separados de los Kleshas. Son el método para purificarlos.
La práctica del yoga debilita gradualmente la ignorancia, el egoísmo, el apego, la aversión y el miedo.
Kriya Yoga y los Kleshas
Antes de enumerar los Kleshas, Patanjali presenta el Kriya Yoga en Yoga Sutra 2.1.
El Kriya Yoga consiste en:
- Tapas — disciplina
- Svadhyaya — autoaprendizaje
- Ishvara Pranidhana – entregarse a lo Divino
En el Yoga Sutra 2.2, Patanjali dice que el Kriya Yoga se practica con dos propósitos:
- Para cultivar el samadhi
- Para debilitar a los Kleshas
Esto es importante porque ofrece un enfoque muy práctico.
Los Kleshas se debilitan mediante la disciplina, el autoestudio y la rendición.
Tapas quema patrones inconscientes.
Svadhyaya nos ayuda a ver los patrones con claridad.
Ishvara Pranidhana suaviza el control egoico.
En conjunto, estas tres prácticas actúan directamente sobre las raíces del sufrimiento.
Cómo reconocer los Kleshas en ti mismo
Los Kleshas no son solo conceptos filosóficos. Se pueden observar en la vida cotidiana.
Aquí hay preguntas prácticas para la autoindagación.
Preguntas para Avidya
¿En qué momento estoy confundiendo algo temporal con algo permanente?
¿Qué espero que me brinde una felicidad duradera?
¿Con qué me identifico que realmente está cambiando?
¿En qué aspectos me niego a ver la realidad con claridad?
Preguntas para Asmita
¿Dónde estoy defendiendo mi ego?
¿Qué tipo de críticas me parecen una amenaza para mi identidad?
¿Dónde necesito ser visto, elogiado o tener razón?
¿A qué rol o imagen estoy vinculado?
Preguntas para Raga
¿Qué creo que necesito para ser feliz?
¿Qué placer se ha convertido en una dependencia?
¿A dónde me estoy aferrando?
¿Qué hábito repito incluso cuando me debilita?
Preguntas para Dvesha
¿Qué incomodidad sigo evitando?
¿Qué emoción me niego a sentir?
¿Quién o qué provoca una fuerte resistencia en mí?
¿En qué aspectos la evasión limita mi crecimiento?
Preguntas para Abhinivesha
¿A qué cambio le tengo miedo?
¿Qué identidad tengo miedo de perder?
¿Dónde me aferro al control?
¿Qué me provocan la muerte, el envejecimiento o la incertidumbre?
Estas preguntas no son para autojuicio.
Son para crear conciencia.
En el momento en que un Klesha es visto con claridad, comienza a perder parte de su poder inconsciente.
Cómo el yoga ayuda a superar los Kleshas
Los Kleshas no se eliminan solo con la comprensión intelectual.
Leer sobre ellas es útil, pero la práctica es necesaria.
El yoga actúa sobre los Kleshas a través de todo el sistema de práctica.
1. Concienciación
El primer paso es observar el Klesha.
En lugar de estar completamente perdido en el apego, te das cuenta del apego.
En lugar de dejarse dominar por la aversión, uno percibe la aversión.
En lugar de defender el ego, lo reconoces.
En lugar de temer inconscientemente al cambio, te das cuenta del miedo.
La conciencia crea espacio.
2. Desidentificación
Una vez que aumenta la conciencia, comienzas a ver:
“Esto es un patrón mental. No me define por completo.”
Esto debilita a Asmita.
Ya no te identificas completamente con los Klesha.
3. Práctica opuesta
El yoga a menudo funciona cultivando la cualidad opuesta.
Contra la violencia, practica la Ahimsa.
Contra la falsedad, practica Satya.
Contra el aferramiento, practica Aparigraha.
Contra la impureza, practica Saucha.
Contra la insatisfacción, practica Santosha.
Contra la pereza, practica las tapas.
Frente al ego, practica la rendición.
Esto transforma gradualmente la mente.
4. Meditación
La meditación permite al practicante observar los Kleshas en niveles más sutiles.
En silencio, los patrones se hacen visibles.
El deseo aparece.
Aparece resistencia.
Aparece el miedo.
Aparece el ego.
Aparece la memoria.
En lugar de obedecerles de inmediato, observas.
Esta observación es poderosa.
5. Viveka: Discernimiento
Viveka significa sabiduría discriminativa.
Es la capacidad de distinguir entre lo real y lo irreal, lo permanente y lo impermanente, el Yo y el no-Yo.
Viveka es el antídoto directo contra Avidya.
A medida que aumenta el discernimiento, los Kleshas se debilitan naturalmente.
Los Kleshas se debilitan gradualmente
Es importante comprender que los Kleshas no suelen eliminarse todos a la vez.
Existen en diferentes estados.
A veces son activos y evidentes.
A veces son sutiles.
A veces están inactivos.
A veces se debilitan temporalmente.
A veces regresan bajo presión.
Por eso el yoga requiere constancia.
Una persona puede sentirse en paz durante un retiro, pero reactiva en casa. Esto no significa que la práctica haya fracasado, sino que los Kleshas se están manifestando en situaciones reales.
La vida cotidiana se convierte en el campo de pruebas.
La pregunta no es:
“¿He destruido todo sufrimiento?”
La pregunta más pertinente es:
"¿Estoy tomando mayor conciencia de las raíces del sufrimiento?"
Esto es progreso.
Los Kleshas en la vida moderna
Las enseñanzas de los Kleshas son antiguas, pero siguen siendo extremadamente relevantes hoy en día.
La cultura moderna a menudo fortalece los cinco Kleshas.
La avidya se fortalece cuando se nos dice que la identidad, el consumo, la apariencia y los logros nos brindarán una satisfacción duradera.
Asmita se fortalece a través de la creación de su marca personal, la comparación con los demás y la constante autoexposición.
Raga se ve fortalecida por la estimulación constante, las compras, las redes sociales, la entrega de comida a domicilio, el entretenimiento y el placer instantáneo.
Dvesha se ve fortalecido por la adicción a la comodidad, la evitación del silencio, el miedo al desacuerdo y la reactividad emocional.
Abhinivesha se ve fortalecido por la obsesión con la juventud, el control, la productividad, la ansiedad por la salud, el estatus y el miedo a volverse irrelevante.
Por eso la filosofía del yoga es importante.
Le da nombre a patrones que la vida moderna suele normalizar.
Sin conciencia, la sociedad entrena a los Kleshas.
Con el yoga, comenzamos a debilitarlos.
Kleshas y la libertad emocional
La libertad emocional no significa no sentir nunca nada.
Significa que las emociones ya no controlan por completo la percepción y la acción.
Cuando Raga es fuerte, el deseo controla el comportamiento.
Cuando Dvesha es fuerte, la evitación controla el comportamiento.
Cuando Asmita es fuerte, el ego controla el comportamiento.
Cuando Abhinivesha es fuerte, el miedo controla el comportamiento.
Cuando Avidya es fuerte, la percepción errónea controla el comportamiento.
El yoga crea una posibilidad diferente.
Puedes sentir deseo, pero no tienes por qué obedecerlo.
Puedes sentir miedo, pero no tienes por qué convertirte en él.
Puedes sentir enfado, pero no tienes por qué actuar en consecuencia.
Puede que sientas que tu ego está herido, pero no tienes por qué defenderlo.
Puede que sientas incertidumbre, pero no tienes por qué derrumbarte.
Esto es libertad.
No se trata de la ausencia de movimiento interior, sino de la liberación de la esclavitud al mismo.
Formación de profesores de Kleshas y Yoga
Para los estudiantes de formación de profesores de yoga, comprender los Kleshas es fundamental.
Un profesor de yoga no solo guía el cuerpo a través de las posturas. Un profesor de yoga debe comprender la mente.
Los estudiantes llegan con miedo, comparaciones, apego, resistencia, inseguridad, ambición y patrones emocionales. El profesor también presenta estos patrones.
Sin tener en cuenta los Kleshas, la enseñanza puede volverse egocéntrica.
Un profesor puede llegar a apegarse a los elogios.
Un profesor puede resistirse a recibir comentarios.
Un profesor puede compararse con otros profesores.
Un profesor puede identificarse con la autoridad.
Un profesor puede temer perder alumnos.
Un profesor puede utilizar la espiritualidad para ocultar su inseguridad.
Estudiar los Kleshas mantiene humilde al maestro.
Nos recuerda que enseñar yoga no es un espectáculo. Es responsabilidad, consciencia y servicio.
Meditación práctica sobre los Kleshas
Aquí tienes un sencillo ejercicio de reflexión.
Siéntese en silencio durante cinco o diez minutos.
Deja que la respiración se vuelva natural.
Entonces pregúntate:
¿Qué es lo que más me preocupa hoy?
¿Es Avidya quien no ve con claridad?
¿Es Asmita una identificación con el ego?
¿Es Raga: anhelo o apego?
¿Es Dvesha: resistencia o evitación?
¿Es Abhinivesha: miedo o apego?
No analices demasiado.
Solo observa.
¿En qué parte del cuerpo aparece?
¿Qué pensamientos suscita?
¿Qué acción quiere que realices?
¿Qué identidad protege?
Luego, repita en silencio:
Esto es un movimiento de la mente.
Puedo observarlo.
No me limito a eso.
Concéntrate en la respiración.
Esta sencilla práctica desarrolla una separación entre la consciencia y el sufrimiento.
Con el tiempo, esa separación se convierte en libertad interior.
Malentendidos comunes sobre los Kleshas
1. Los Kleshas no son pecados
No se presentan como culpa moral. Son aflicciones de la mente. El yoga nos invita a comprenderlas y trascenderlas, no a odiarnos por tenerlas.
2. Avidya no significa estupidez.
Avidya significa percepción espiritual errónea. Una persona puede tener un alto nivel educativo y aun así vivir en Avidya si se identifica únicamente con el cuerpo, la mente, el ego y el éxito externo.
3. El ego no siempre es ruidoso.
Asmita puede ser sutil. Puede manifestarse como superioridad, inferioridad, actitud defensiva, orgullo espiritual, identidad de víctima o la necesidad de ser visto.
4. Raga no es lo mismo que disfrute saludable.
El yoga no rechaza el placer. Raga significa apego, anhelo y dependencia del placer.
5. Dvesha no es lo mismo que límites sabios.
Evitar situaciones dañinas puede ser una decisión inteligente. Dvesha se refiere a la aversión, el odio o la resistencia inconscientes que atan la mente.
6. Abhinivesha no es solo el miedo a la muerte física.
También incluye el miedo al cambio, el miedo a perder la identidad, el miedo a la incertidumbre y el apego al control.
7. Los Kleshas no desaparecen solo por la teoría.
Comprenderlas intelectualmente es útil, pero se debilitan mediante la práctica constante, la consciencia, la disciplina, la meditación y el discernimiento.
Conclusión: Los Kleshas revelan la raíz del sufrimiento.
Las enseñanzas de los Kleshas constituyen una de las partes más importantes de la filosofía del yoga.
Esto nos muestra que el sufrimiento no solo es causado por eventos externos. Gran parte del sufrimiento proviene de la forma en que la mente malinterpreta, identifica, se aferra, resiste y teme.
Los cinco Kleshas son:
Avidya — ignorancia o percepción errónea
Asmita — egoísmo o falsa identificación
Raga — apego o anhelo
Dvesha — aversión o resistencia
Abhinivesha: miedo a la muerte o aferramiento a la vida.
Avidya es la raíz.
Asmita crea una identidad falsa.
Raga nos atrae hacia el placer.
Dvesha nos aleja del dolor.
Abhinivesha nos hace aferrarnos a la vida, la identidad y el control.
Juntos, mantienen la mente atada.
El yoga debilita los Kleshas a través de una vida ética, la disciplina, el autoaprendizaje, la entrega, la postura, la respiración, la meditación y la sabiduría discriminativa.
Cuando los Kleshas se debilitan, la mente se aclara.
Cuando la mente se aclara, el Ser se reconoce con mayor facilidad.
Cuando se reconoce el Ser, el sufrimiento comienza a perder su fundamento.
Este es el propósito más profundo del yoga.
No se trata simplemente de sentirse mejor temporalmente, sino de comprender y trascender las raíces del sufrimiento.
Preguntas frecuentes sobre los Kleshas en el yoga
¿Cuáles son los Kleshas en el yoga?
Los Kleshas son las cinco causas del sufrimiento descritas por Patanjali en los Yoga Sutras. Son Avidya, Asmita, Raga, Dvesha y Abhinivesha.
¿Qué significa Klesha?
Klesha significa aflicción, obstáculo o tendencia a soportar el dolor. Se refiere a patrones mentales profundos que generan sufrimiento y mantienen la mente perturbada.
¿Cuáles son los cinco Kleshas?
Los cinco Kleshas son Avidya, Asmita, Raga, Dvesha y Abhinivesha. Significan ignorancia, egoísmo, apego, aversión y miedo a la muerte o aferramiento a la vida.
¿Cuál de los Klesha es la raíz de todos los demás?
Avidya se considera la raíz Klesha. Significa ignorancia o percepción errónea. De Avidya surgen Asmita, Raga, Dvesha y Abhinivesha.
¿Qué es Avidya en el yoga?
Avidya significa ignorancia espiritual o percepción errónea. Es el error de ver lo impermanente como permanente, lo que no es el Ser como el Ser y el sufrimiento como felicidad.
¿Qué es Asmita?
Asmita significa egoísmo o falsa identificación. Es la creencia de que el verdadero Ser es lo mismo que el cuerpo, la mente, la personalidad o el ego.
¿Qué es el raga?
Raga significa apego, anhelo o aferramiento a la experiencia placentera. Ocurre cuando la mente depende del placer para ser feliz o para definir su identidad.
¿Qué es Dvesha?
Dvesha significa aversión, resistencia o evitación de experiencias dolorosas. Provoca que la mente rechace el malestar y reaccione negativamente.
¿Qué es Abhinivesha?
Abhinivesha significa miedo a la muerte, aferrarse a la vida o un profundo temor a la supervivencia. También puede manifestarse como miedo al cambio, miedo a perder la identidad y miedo a la incertidumbre.
¿Cómo ayuda el yoga a superar los Kleshas?
El yoga debilita los Kleshas a través de la consciencia, la vida ética, la disciplina, el autoaprendizaje, la entrega, las asanas, el pranayama, la meditación y la sabiduría discriminativa.
¿Siguen siendo relevantes los Kleshas en la actualidad?
Sí. Los Kleshas son muy relevantes porque la vida moderna a menudo fortalece el ego, el afán, la evasión, el miedo, la comparación y la percepción errónea. El yoga nos ayuda a reconocer y reducir estos patrones.